HouseSense

¿Puedo imprimir en 3D un modelo de mi casa a partir de un escaneo?

Sí — exporta el modelo como STL, escálalo a 1:100 o 1:50, e imprime una planta a la vez sin techo, para poder ver dentro de las habitaciones.

Respuesta corta: sí. Exporta el modelo de la vivienda como STL, ábrelo en tu laminador (Cura, PrusaSlicer, Bambu Studio) y escálalo a 1:100 — una casa de 12,4 × 9,0 m se convierte entonces en 12,4 × 9,0 cm y cabe en casi cualquier bandeja de impresión. Imprime una planta a la vez sin techo, para que el modelo quede abierto por arriba y se puedan ver las habitaciones. El STL no lleva color alguno, así que el modelo sale del color del filamento.

Por qué STL — y lo que STL no puede hacer

STL es el formato de las impresoras 3D. Un archivo STL contiene exclusivamente triángulos: una descripción de una superficie y nada más. Sin colores, sin materiales, sin nombres de las piezas, sin estructura.

Es exactamente lo que necesita una impresora, y precisamente por eso STL es inservible para cualquier otra cosa. Si el modelo va a verse en una pantalla con colores y materiales, necesitas USDZ o GLB. Si se va a imprimir, necesitas STL.

La consecuencia para tu impresión: la casa sale de un solo color. Si quieres la fachada de un color y el tejado de otro, tienes que imprimir las piezas por separado, usar una impresora con varios filamentos, o pintar el modelo después. La información de color no está en el archivo para poder extraerla.

La escala: el error que todo el mundo comete la primera vez

Un modelo 3D de una vivienda suele estar escrito en metros, mientras que un laminador calcula en milímetros. Si importas el modelo tal cual, la casa aparece por lo general con 12,4 mm de ancho — un bulto del tamaño de una goma de borrar —, o, si el programa adivina al revés, algo del tamaño de un kilómetro que no se puede ni mostrar.

La cura es escalar de forma consciente, y es más fácil pensar en escala que en porcentaje:

El ejemplo de cálculo: si el modelo está en metros y tu laminador lo lee como milímetros, ya está escalado a 1:1000. Para llegar a 1:100 hay que multiplicar por 10 — es decir, poner la escala al 1000 %. Para llegar a 1:50, multiplicas por 20 (2000 %). Anota la unidad del modelo cuando lo exportes, para no tener que adivinar.

El grosor del muro: el segundo error que todo el mundo comete

Un tabique corriente de 11 cm se convierte en 1:100 en 1,1 mm. En 1:200 se queda en 0,55 mm. Una boquilla de impresora típica es de 0,4 mm, así que 1,1 mm da apenas tres pasadas — aguanta justo. 0,55 mm da una sola pasada y un muro que se parte si lo miras mal.

Por eso 1:100 es el límite inferior práctico para imprimir un modelo de vivienda con grosores de muro reales. Si quieres ir más allá, hay que engrosar artificialmente los muros primero en un programa 3D — y entonces el modelo deja de ser a escala real.

Calcula tú mismo antes de imprimir: grosor del muro en cm ÷ escala × 10 = milímetros en la pieza impresa. Un muro exterior de 24 cm en 1:100 da 24 ÷ 100 × 10 = 2,4 mm. De sobra.

Imprime una planta a la vez — y prescinde del techo

El modelo que la gente quiere rara vez es la casa entera como una caja cerrada. Lo que queda bien sobre una mesa es una planta a la vez, abierta por arriba, para poder mirar dentro de las habitaciones como en una casa de muñecas.

Eso da tres ventajas a la vez: se puede ver la distribución de las habitaciones, la pieza no necesita estructuras de soporte por dentro, y una planta plana con los muros hacia arriba se imprime rápido y sin voladizos.

Si la casa tiene varias plantas, las imprimes por separado y las apilas. Si quieres que queden fijas entre sí, puedes añadir dos pequeñas espigas en un programa 3D — pero la mayoría se conforma con colocarlas una al lado de la otra sobre la mesa.

Si desactivas los techos en la exportación, te ahorras además el error de impresión más habitual: un techo sobre una habitación es un gran voladizo, al que la impresora tiene que construirle soporte desde el suelo, y que deja una cara inferior rugosa dentro de la habitación, donde no puedes llegar a lijarla.

Revisa el modelo antes de imprimir

Vale la pena comprobar tres cosas en el laminador antes de gastar cuatro horas de filamento:

  1. Las medidas. ¿Tiene la casa 12,4 cm de ancho, como debería? El laminador muestra las medidas exteriores del modelo — compáralas con lo que esperabas.
  2. Agujeros en la superficie. Un modelo construido a partir de un plano medido suele estar cerrado, pero si hay agujeros, el laminador avisa o los repara él mismo. Bambu Studio y PrusaSlicer tienen ambos una función de reparación.
  3. La base. El modelo tiene que apoyarse en la superficie del suelo, no flotar. Usa la función "colocar sobre la bandeja" si la casa queda en el aire después de importarla.

Lo que NO obtienes en una impresión

Un modelo de casa impreso es la forma de la casa, no su contenido. Prepárate para que lo siguiente no esté incluido, o no merezca la pena imprimirlo:

¿Para qué sirve un modelo de casa impreso?

Sinceramente, la mayoría de las veces es por el simple placer de tenerlo — y es motivo suficiente. Pero hay tres usos prácticos reales:

HouseSense puede escribir el modelo como STL junto con los demás formatos al exportar la casa. Recuerda que el STL no lleva color, y que la unidad hay que escalarla en el laminador — el resto es una impresión corriente.

Y una cosa que un modelo impreso tampoco determina: si un muro es de carga. Un muro de plástico en 1:100 es tanto una suposición como una raya en un papel. Esa pregunta le corresponde a un arquitecto técnico o un ingeniero.

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Estos artículos son orientación general, no asesoramiento sobre tu vivienda concreta. Las normas sobre superficies, obras y licencias varían de un país a otro y cambian con el tiempo: consulta siempre a las autoridades o a un profesional antes de decidir.